Cada 16 de enero se celebra el Día Internacional de la Croqueta, una fecha que rinde homenaje a uno de los bocados más queridos de la gastronomía española. ¿Quién no ha saboreado una croqueta crujiente por fuera y cremosa por dentro y ha sentido una oleada de nostalgia? Esta pequeña tapa, sencilla en apariencia, es un pedacito de historia culinaria que nos conecta con nuestras raíces y con esas recetas tradicionales transmitidas de generación en generación.
Origen del Día Internacional de la Croqueta
El Día Internacional de la Croqueta no es una festividad oficial, sino una iniciativa como parte de una campaña publicitaria. Se dice que todo empezó en el 2015; la periodista gastronómica Cristina Barbero (Ideas Bien Contadas) inventó el Día Internacional de la Croqueta para promocionar el restaurante La Croquetta de Madrid, eligiendo el 16 de enero tras descubrir que en 1817 un chef francés presentó croquetas en un banquete real. La iniciativa se lanzó con una nota de prensa y enseguida se viralizó en medios y redes sociales. Desde entonces, cada año tanto chefs como aficionados de España y América Latina celebran la fecha compartiendo recetas y anécdotas, convirtiendo aquel invento publicitario en una tradición global que rinde homenaje a este humilde plato.
La importancia de la croqueta en la gastronomía española
La croqueta nació como una forma ingeniosa de aprovechar las sobras con bechamel, y hoy es un símbolo de la cocina española. Cada familia jura que las croquetas de su abuela son las mejores, y no es para menos: este plato admite incontables toques personales en cada casa. Además, trascendió la cocina casera para convertirse en la reina de las tapas en bares y restaurantes. En definitiva, la croqueta importa no solo por su sabor, sino porque encarna la tradición y ese consuelo culinario que nos recuerda al hogar.
Magnitud del consumo anual
Los españoles consumen miles de millones de croquetas cada año, reflejando la enorme popularidad de este plato. Diversas fuentes del sector sitúan el consumo anual en cifras sorprendentes: a principios de 2022 se estimaba que en España se comían más de 3.700 millones de croquetas al año. Informes más recientes elevan aún más la magnitud, apuntando alrededor de 7.162 millones de croquetas anuales. Esto equivale aproximadamente a 20 millones de croquetas consumidas cada día, es decir, unas 240 croquetas devoradas cada segundo en nuestro país. En términos per cápita, dichas cifras suponen que cada ciudadano español ingiere en torno a 2,5 kg de croquetas al año – del orden de 100 croquetas por persona en promedio. Estas estadísticas dejan patente la dimensión casi inconcebible de croquetas que forman parte de nuestra dieta anual.

Mercado y crecimiento del consumo
El mercado de la croqueta ha mostrado un crecimiento notable en los últimos años. La Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre) reportó que el consumo doméstico de croquetas congeladas creció un ~9,4% durante 2020 (un año marcado por la pandemia), alcanzando las 14.691 toneladas vendidas en el canal hogar (frente a 13.393 toneladas en 2019). Este repunte confirmó a la croqueta como uno de los platos preparados estrella incluso en tiempos de confinamiento. En la actualidad, la demanda se mantiene elevada: solo en 2024 se comercializaron unas 13.210 toneladas de croquetas congeladas en supermercados españoles, consolidando un crecimiento acumulado cercano al 3,6% en los últimos tres años con respecto a niveles pre-pandemia.
Tendencias actuales y el futuro de las croquetas
La croqueta clásica de jamón sigue reinando, pero hoy la creatividad culinaria no tiene límites: rellenos gourmet (como setas y trufa), versiones veganas o sin gluten, e incluso croquetas dulces de postre demuestran que, respetando la esencia tradicional, siempre hay espacio para la innovación. De cara al futuro, es posible que veamos croquetas 4.0 con producción a gran escala de sabor artesanal y recetas más saludables sin perder cremosidad. Eso sí, por mucha innovación que llegue, su esencia seguirá intacta: un exterior crujiente, un interior suave y la capacidad de sacarnos una sonrisa con cada bocado.
Ingredientes profesionales para croquetas
En las cocinas profesionales e industriales, recrear la autenticidad de las croquetas caseras es un desafío. No te vamos a dar la receta de la abuela (¡como las de ella no hay ninguna!), pero sí una serie de ingredientes especializados que te ayudarán a que tus croquetas se parezcan lo más posible a las caseras. Estos productos están diseñados para facilitar el trabajo a gran escala sin renunciar a la calidad y sabor tradicional.

Bechamel: el corazón de la croqueta
Una buena croqueta empieza con una bechamel excelente, fluida al preparar pero firme al enfriar. Lograr ese punto en grandes volúmenes es todo un arte, pero con estas soluciones profesionales de alta calidad resulta mucho más sencillo:
BECHAMEL BASE CROQUETA CREAM (070525)
Preparado para bechamel muy fluida que solidifica al enfriar, facilitando formar croquetas. Se prepara añadiendo grasa y leche, y su fórmula no contiene leche ni aceite de palma.
BECHAMEL CROQUETAS (070527)
Bechamel espesa y densa, pensada para moldear o rellenar antes de freír. Proporciona un interior firme que aguanta el empanado y la fritura, pero resulta cremosa al comer, ideal para producir croquetas uniformes en grandes cantidades.
Coberturas crujientes con pan rallado
La cobertura crujiente y dorada es tan importante como el relleno. En una cocina profesional, usar un pan rallado de calidad marca la diferencia. Te proponemos dos tipos de pan rallado para lograr diferentes acabados:
PAN RALLADO AF-25 (070020)
De color marrón tostado, es un pan rallado estándar que ofrece un rebozado clásico, crujiente y de estilo casero.
PAN RALLADO RG-20 (070040)
Ofreciendo un tono más amarillo, este pan rallado estándar es ideal para un empanado más dorado y uniforme. Aporta un crujido intenso y una presentación atractiva sin perder el toque tradicional.
Encolantes para un rebozado perfecto
En la producción de croquetas a gran escala, un encolante ayuda a que la cobertura (harina, huevo o sus sustitutos, y pan rallado) se adhiera de forma uniforme al relleno. Actúa como un pegamento comestible que mantiene la croqueta intacta durante la fritura.
ENCOLANTE BASIC (070109)
Encolante de uso general compatible con todo tipo de maquinaria, formulado para no generar espuma. Está libre de alérgenos y garantiza una cobertura bien adherida que evita pérdidas de relleno, logrando un empanado uniforme y profesional.
Ya sea en el bar de la esquina, en la cocina de casa, o mediante delivery, en el Día internacional de la croqueta, este bocado continúa siendo uno de los platos preferidos de los españoles. Sus más de varios miles de millones de unidades anuales consumidas respaldan su título oficioso de tapa estrella nacional, una tendencia que previsiblemente continuará creciendo en los próximos años.

